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Por qué leer Ensayo sobre la ceguera

Actualizado: jun 2

“Para estos la ceguera no era vivir banalmente rodeado de tinieblas, sino en el interior de una gloria luminosa...”


Les voy a contar de un clásico como lo es este, escrito por José Saramago, Nobel de literatura en 1998.


Me encantan las novelas distópicas porque me permiten abstraerme de nuestro orden social, aparentemente organizado, e imaginarnos sociedades no muy lejanas a nuestras realidades. De pronto han escuchado de 1984 de Orwell o de La Rebelión de Atlas de Ayn Rand, o Un mundo feliz de Huxley, autores que se atreven a irse al futuro (y sin ciencia ficción), proyectando las sociedades y los comportamientos humanos.


Hay una diferencia enorme entre este libro con otras novelas distópicas igual de reconocidas y famosas: no hay zombies, no hay juegos del hambre, no hay gobiernos opresores ni un “Big Brother”…solo está nuestra condición humana, afectada por la “ceguera”.


¿Y cuál es la ceguera del libro? Un día, un señor cualquiera, mientras manejaba, se quedó ciego. Pero no es una ceguera normal, era una luz, o como le llama Saramago, “el mal de leche”. Este mal se empezó a propagar sin razón. Dejando a todos los habitantes sin poder ver, como una cadena de miedo inexplicable.


Acá un poco de spoiler (y haré lo menos posible, lo siento):solo hay una persona que no queda ciega: la mujer del médico, quien se rehúsa profundamente a dejar a su esposo solo  y acepta irse infiltrada con él al manicomio (el único lugar disponible para albergar a los contagiados).


Así que uno, como lector, se puede comparar con la mujer del médico. Podemos ser observadores externos de una realidad “aterradora” que no es más que nuestra condición humana desenfrenada cuando no tiene cohesión social aparente.Podría hablar mucho más de qué pasa en en el manicomio, pero no es el punto.


Aprovecho para dejarles algunas curiosidades que me llamaron muchísima la atención de la forma de escribir de Saramago para este libro.


Nadie tiene nombres, de esto solo me di cuenta al final, los personajes son, por ejemplo, “La mujer del médico”, “el primer ciego”, “el niño estrábico”, “la mujer de las gafas oscuras”, etc. :

Me parece que esto es una metáfora cuidadosamente pensada por parte de Saramago, en un mundo donde todos sin distinción alguna quedaron ciegos, sin importar a qué se dedicaran, donde vivían, a qué clase social pertenecían, y si no existe nada que los ojos pueden ver, ¿Para qué los nombres?


El libro está escrito de corrido, no tiene párrafos ni espacios, ni distinción de quien dice qué.

     Esta es una particularidad de este escritor. Van a encontrar que aunque no hay pausas, no es una lectura pesada, aunque sí       reflexiva.


“Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos.!

La imitación de este mundo de Saramago me hizo a mí reflexionar, y con seguridad a ustedes si le dan la oportunidad, a cuestionarnos en qué estamos nosotros también ciegos.

¿Se leerían el que le sigue? Yo personalmente no he sido capaz, probablemente le dé la oportunidad pronto.


Me encantaría que me escriban los que ya lo hayan leído y quieran tomarse un café en Newo para conversarlo ¡o al que le gustaría que le preste el libro físico!

Escrito por: Cristina Botero 

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