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LA RENTABILIDAD DE LAS EXPERIENCIAS

Actualizado: jun 2

Una simple y respetuosa reflexión personal. Por una condición natural de las personas la rentabilidad siempre se ha concebido como el análisis de un rendimiento económico, o en otras palabras, la plata que recibo por una inversión de otra plata…pero y ¿si se entiende la rentabilidad simplemente como la relación que existe entre la disposición de un recurso y un beneficio? el panorama se abre completamente.

Les propongo que piensen en estas dos situaciones diferentes:

-¿Qué pasaría si les dijeran que un momento de ocio es rentable? es decir, ¿qué tal si salir a comer con alguien genera un efecto futuro tan positivo que hace de ese momento algo rentable? y ¿qué  tal si la rentabilidad futura de ese momento puede dar inclusive para pagar la cuenta de la comida en cuestión?

-Algo más drástico: intentemos pensar en la vida de una persona, con todas sus vivencias y situaciones, y cojamos esa vida y encapsulémosla en 30 años; es decir, en 30 años esta persona vivió todo. Ahora, copiemos exactamente la misma vida;  las mismas vivencias y las mismas situaciones: encapsulémoslas en 60 años. En conclusión tenemos a la misma persona viviendo exactamente las mismas experiencias en dos versiones, una de 30 años y una de 60 años. Solo piensen: ¿qué tienen de diferente?

Antes de seguir deben tener presente que desde mi punto de vista lo interesante de la matemática, la física y las teorías de todo tipo no es el hecho de saberlas, usarlas y ser un experto del tema; sino el hecho de poder detectar los mismos patrones en otro tipo de aplicaciones, al fin y al cabo, después de que 2+2 nos da a todos (4) la matemática se vuelve un poquito aburrida.

Empecemos desde la base. Para esto hay que entender un análisis muy personal de cómo funciona un día; sí, un día (es mi horizonte personal de tiempo, pero cada uno puede definirlo a su gusto). Un día está compuesto por variables: absolutamente todo lo que existe se puede agrupar en días o “un horizonte personal de tiempo” y de la misma forma absolutamente todo lo que existe se puede entender como variable. Personalmente, creo que los días están compuestos por dos tipos de variables: 

  • Variables cuantitativas: recursos medibles. Desde el tiempo hasta el dinero  (“la plata”) o las distancias, etc. Todo lo que para nosotros es algo medible y estandarizado.

  • Variables cualitativas: recursos que no se pueden medir, o por lo menos no hemos encontrado una forma estandarizada de hacerlo. Aquí es donde entran otros grupos de recursos como los conocimientos, los sentimientos y los ideales, entre otros.

Los dos tipos de variables son igual de importantes, se podría decir que 50/50. Esperen, más adelante puede que entiendan mejor.

Ahora sí, intentemos reinterpretar la rentabilidad.

En esta ocasión (analizar muchas aplicaciones puede ser bastante extenso) quiero compartir una aplicación donde entenderemos la rentabilidad como la relación entre un recurso y un beneficio y no simplemente como la capacidad de generar dinero sobre un dinero invertido.

Dicho esto, comencemos con una de las aplicaciones: aprender.

¿Qué es aprender?  Como yo lo veo, es simplemente la suma de experiencias. No experiencia entendiéndose como acumulación de días haciendo una misma tarea, sino como la suma de momentos enriquecedores y diversos en función del tiempo. Es decir, el aprendizaje va desde un niño pequeño que come tierra, se da cuenta que sabe maluco y por eso no la vuelve a comer, hasta un MBA en Stanford de dos años. 

Los dos ejemplos, por distintos que sean, al momento de entenderlos como variables, son, en su esencia, lo mismo: experiencias en función del tiempo. Y quiero resaltar que las experiencias para mí son consideradas como variables.

Para aclarar, yo sé que en el anterior ejemplo hay muchas más variables, como la reputación (variable cualitativa) de estudiar en Stanford, pero para este análisis solo tomaremos las experiencias y el tiempo para que el ejercicio sea más práctico.

Entonces, según esto uno podría hacer la siguiente analogía: Si una persona es más rica en la medida que obtiene mayor rentabilidad de su dinero, se puede decir que una persona aprende más en la medida que obtiene mayor rentabilidad de sus experiencias.

Solo como ejemplo de cómo se pueden mezclar dos realidades. Miremos el margen de un producto:

M = (P - C)/P —> y aquí te da un porcentaje que determina el margen de tu producto. P= precio de venta C= costo del producto

Pero piensen: 

¿si asumo que, en vez de existir un precio de venta, hay una “calidad de la experiencia”?   ¿y si entiendo el costo como simplemente un recurso que me estoy consumiendo para poder generar un producto?

Entonces se podría decir que reemplazaría, también, el costo del producto como el “costo de la experiencia”, y literalmente, podría decir que el margen de una experiencia es: M = (E - Ce)/E —> y de igual forma que determiné el margen de un producto, puedo obtener el margen de la experiencia.

E = calidad de la experiencia. Ce = costo de la experiencia.

Lo que pasa es que, como lo mencioné anteriormente, las experiencias entran dentro de las variables cualitativas, entonces establecer su dimensión es algo bastante complicado y por ende, hacer una formulación matemática convencional sería bastante arriesgado.

Volvamos donde estábamos y entremos en más detalle. Si aprender es la suma de experiencias en función del tiempo: ¿cómo me hago más inteligente? Pues teniendo la mayor cantidad de experiencias con la mejor calidad posible en el menor tiempo posible. ¿No?

Y el tiempo aquí es fundamental, porque, sino,  estaríamos comparando un Ferrari con un Twingo: los dos pueden llegar a 100km/h, pero la diferencia está en que el Ferrari lo hace en menos tiempo, el Ferrari es más rentable en función del tiempo.

El tiempo, a parte de ser fundamental en cada análisis de rentabilidad, tiene una particularidad y es que es un recurso o activo no renovable; es decir, hasta el día de hoy no lo podemos devolver, ni parar, ni volver a generar.

Intentemos llevar entonces el mismo análisis de rentabilidad del dinero a rentabilidad de las experiencias; y para no entrar en matemáticas, mirémoslo con una afirmación que puede ser familiar en los que estudiaron finanzas o administración: 

“Una empresa es más valiosa en la medida en que es capaz de generar flujos de caja futuros traídos a valor presente”.

Entonces podríamos decir de la misma forma que: 

“Una persona es más inteligente en la medida que es capaz de generar experiencias futuras traídas a valor presente”.

Hagamos la salvedad y expliquemos que valor presente es simplemente entender el valor de los recursos (normalmente dinero) en el tiempo. En este caso, traer a valor presente es determinar cuanto vale algo del futuro en el presente. Siempre va a ser mejor tener algo hoy que en el futuro, una de las principales razones por las que existen los bancos.

Concluyendo: si me preguntan a mí, la forma de volverse más inteligente y aprender más es generando la habilidad de tener la mayor cantidad de experiencias enriquecedoras en el menor tiempo posible.

Si no entendieron o les pareció aburrido, no se preocupen, no es que no sean inteligentes, es que yo no fui capaz de explicar bien.

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